Qué gastos y costes tiene un bar o restaurante en la Costa del Sol, cuánto debería pesar cada partida sobre la venta y cómo controlarlas cada mes.
Los gastos y costes de un bar o restaurante se dividen en dos grandes bloques: costes directos (materia prima y personal, que suelen comerse más de la mitad de la venta) y gastos de estructura (alquiler, suministros, gestoría, seguros, software, mantenimiento e impuestos). Si los conoces antes de abrir y los mides cada mes después, sabrás si tu local en la Costa del Sol gana dinero o solo mueve caja.
Te los explico tal y como los reviso cuando entro en un negocio, con los porcentajes que uso como referencia.
En el día a día se usan como sinónimos, pero no lo son:
La diferencia importa porque se gestionan distinto. Los costes se controlan con procesos (escandallos, inventarios, cuadrantes). Los gastos se negocian una vez y se vigilan para que no crezcan sin que te des cuenta.
No hay dos locales iguales, pero esta es la tabla orientativa con la que trabajo para un restaurante de servicio en mesa. Los porcentajes se calculan sobre la venta sin IVA:
| Partida | Rango orientativo | Señal de alarma |
|---|---|---|
| Materia prima (comida y bebida) | 25% a 33% | Por encima del 35% |
| Personal (salarios + Seguridad Social) | 30% a 35% | Por encima del 40% |
| Alquiler | 6% a 10% | Por encima del 12% |
| Suministros (luz, agua, gas) | 3% a 6% | Subidas sin más venta |
| Resto de gastos de estructura | 8% a 12% | Partidas que nadie revisa |
Materia prima más personal es lo que en el sector se llama prime cost. Si supera el 65% de la venta, el resto de la cuenta ya no tiene margen para salir bien.
Es el coste de todo lo que entra por la puerta de proveedores: comida, bebida, café, pan, hielo. Para controlarlo de verdad necesitas tres herramientas:
En la costa, la estacionalidad complica todo: en julio compras el triple que en noviembre. Ajusta pedidos y mínimos con tus proveedores antes de que llegue el pico, no durante.
Es el coste que más me preocupa cuando analizo un local, porque es el más rígido y el más difícil de corregir sin dañar el servicio. Incluye:
La forma de bajar este porcentaje no es pagar menos, sino organizar mejor los turnos. Lo detallo en cómo reducir el coste de personal en hostelería.
Es el gasto fijo más pesado. Además de la renta mensual, cuenta con la fianza legal, las posibles garantías adicionales que pida el propietario y, en muchos locales de la costa, un traspaso. Antes de firmar, haz el número al revés: con la venta realista que esperas, ¿el alquiler queda por debajo del 10%? Si no, el local es caro para tu concepto, aunque la ubicación sea buena.
Luz, agua y gas. En cocina, la factura eléctrica se dispara por las cámaras, la extracción y el lavavajillas. Algunas medidas que funcionan:
Gestoría laboral y fiscal, seguros (responsabilidad civil, continente y contenido), prevención de riesgos laborales, control de plagas, software de TPV y reservas, comisiones de datáfono y de plataformas de reparto. Por separado parecen poco; juntos pesan.
Menaje roto, cristalería, reparaciones de maquinaria, limpieza de campana y conductos. Reserva una partida mensual aunque ese mes no se rompa nada: el mes que se rompe la cámara llega siempre en agosto.
Aquí entran el impuesto de sociedades o el IRPF si eres autónomo, la cuota de autónomos, las tasas municipales (basura, terraza, vados) y el IBI si el propietario lo repercute. El IVA en hostelería no es un gasto, pero es dinero que pasa por tu caja y tienes que apartar para cada trimestre.
Si todavía no has abierto, a los gastos mensuales súmales la inversión inicial: obra y adecuación, salida de humos, maquinaria, mobiliario, licencias y proyecto técnico, primer stock, formación del equipo antes de abrir y un colchón de tesorería para los primeros meses. En la Costa del Sol, la estacionalidad hace que ese colchón tenga que cubrir al menos una temporada baja completa.
Si estás en esa fase, en mi servicio de apertura de restaurantes trabajamos el plan de costes antes de firmar nada.
Como referencia, entre el 30% y el 35% de la venta sin IVA, sumando salarios y Seguridad Social. Por encima del 40% suele haber un problema de organización de turnos o de venta insuficiente.
En un restaurante de servicio en mesa, lo habitual es moverse entre el 25% y el 33%. Depende del concepto: el marisco o la carne madurada suben el porcentaje, el café y las copas lo bajan.
Lo sano es que no supere el 10% de la venta sin IVA que esperas de forma realista. Si para pagarlo necesitas llenar todos los días, el local es caro para tu concepto.
El coste está ligado a lo que produces y vendes, como la materia prima y la mano de obra. El gasto es lo que pagas para que el negocio funcione aunque no vendas, como el alquiler, la gestoría o los seguros.
He puesto en marcha negocios de hostelería y he operado locales de alto volumen. Escribo sobre lo que funciona en un servicio real: margen, equipo y mesas llenas.
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